El 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas. Un día reservado para tomar conciencia de la difícil situación de las víctimas de la trata de personas y para promover y proteger sus derechos. La trata de personas es un delito y una grave violación de los derechos humanos de enorme envergadura, que se da en situaciones de vulnerabilidad. Esta iniciativa comenzó en 2014 impulsada por Organización de las Naciones Unidas (ONU) a partir de la Resolución A/RES/68/192 de su Asamblea General.
Un factor común entre las personas que sufren o han sufrido la trata es su condición vulnerable, especialmente mujeres, niños y hombres en situaciones económicas precarias, que los llevan a ser captados por las redes de crimen organizado y pasar a engrosar la extensa lista de personas que han sufrido trata de personas.
La trata se ve impulsada por una compleja conjunción de factores sociales, económicos y políticos. Los conflictos y las persecuciones, la pobreza y la inestabilidad política, la falta de acceso a la educación y al empleo, las migraciones y los desplazamientos, la desigualdad de género y la discriminación, las catástrofes naturales y el cambio climático crean condiciones que aumentan la trata de personas en todo el mundo.
Los tratantes se aprovechan de esta desesperación, disparidad y carencia, enfocándose particularmente en personas vulnerables, marginadas o en situaciones difíciles, incluidos los migrantes irregulares o en situación de tráfico y las personas con necesidad urgente de trabajo. (ONU, 2024).
Explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes.
Se entiende por explotación sexual comercial a una violación de DDHH y una forma de explotación económica que ocurre cuando una persona o grupo de personas utilizan a niños, niñas y adolescentes en actividades sexuales con el objetivo de satisfacer sus intereses o los de terceros, a cambio de cualquier tipo de remuneración.